Turno Cu4tro

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DzC: El tiempo anterior (VII)

LA BATALLA DE VEGA
La primera Guerra Civil que la
humanidad lucharía en el espacio duró sólo tres horas, pero la carnicería
resultante fue de una escala nunca vista con anterioridad en el combate
espacial.

Mientras miles de naves
Abandonistas empezaban a dar potencia a sus motores de pliegue espacial, la
flota de la AAT les dio la orden de apagarlos, o se abriría fuego sobre ellos.
La mayoría ignoró la orden. Al empezar las naves a desaparecer en un parpadeo,
los primeros disparos fueron realizados por las naves más grandes de los
Abandonistas en un intento de servir de pantalla a las naves más pequeñas y
librarlas del fuego potencial.
A ello siguió un intercambio de
fuego constante y homicida, actuando ahora ambos bandos sobre decisiones tomadas
en segundos. Como fueron los segundos en abrir fuego, las naves de la AAT
recibieron un duro golpe, y sufrieron grandes bajas. Al abandonar el lugar
miles de naves Abandonistas, el equilibrio de poder siguió su camino. Las naves
más lentas de la flota Abandonista en enviar potencia a sus motores sufrieron
la ira completa de la vapuleada flota de la AAT, y muchas fueron destruidas o
inhabilitadas antes de que pudieran escapar.
Nadie conoce el número exacto de
bajas de ese breve pero clave intercambio, pero desde entonces se ha estimado
que más de 10 millones de personas murieron en esas tres horas desesperadas. No
se pudo encontrar rastro de las coordenadas de destino a bordo de ninguna de
las naves Abandonistas capturadas, e incluso a día de hoy su destino permanece
desconocido.
Se estima que alrededor del 2% de
la población de los planetas centrales escapó con la flota Abandonista, la gran
mayoría de ellos presente en la batalla.
Las Guerra de las Tres Horas le
salió cara a la AAT costándole casi toda su flota. La mitad de sus naves
estaban incapacitadas o destruidas, y casi todas las naves habían sufrido daños
de batalla. Mientras los restos de la flota renqueaban hacia la Tierra, sus
comandantes maldijeron a los Abandonistas por instigar semejante carnicería
innecesaria, y por traicionar a su propio pueblo por un destino incierto.