Turno Cu4tro

Un blog gamberro sobre miniaturas y wargames

DzC: El tiempo anterior (III)

LA ERA DE LA EXPLORACIÓN Y EL
PRIMER CONTACTO
Con estas tecnologías a su
disposición, la humanidad fue capaz de embarcarse en la exploración y
colonización de la galaxia por primera vez.

La exploración era virtualmente
aleatoria en sus inicios, dificultada por la gran imprecisión de la tecnología
humana de pliegue espacial. Para saltos MRL precisos más allá de unas pocas
horas luz, se necesitaba un Nodo de Pliegue Espacial en el destino, que actuase
como baliza asegurando un salto relativamente preciso. Sin esas balizas en
posición, los saltos se realizaban al azar, sin garantías precisas de dónde iba
a llegar una nave. Como resultado, muy pocos mundos habitables fueron
descubiertos durante este período.

Todo esto cambió con el primer
contacto con una raza alienígena sentiente de navegantes espaciales; los
Shaltari. Con los primeros salto exitosos siendo conseguidos por la humanidad,
los Shaltari decidieron que había llegado el momento adecuado para interactuar.
El primer encuentro entre humanos
y Shaltari ocurrió a bordo de la fragata de exploración Endurance en el año
2342. Todos los asistentes quedaron deslumbrados por la sofisticación de la
tecnología Shaltari, al materializarse toda la delegación, en un momento de
asombrosa maravilla, alrededor de un único constructo artificial. A primera
vista, parecía que los Shaltari eran físicamente criaturas formidables,
cubiertos por trajes blindados profusamente adornados con motivos geométricos
que se elevaban más de ocho pies de altura. Segundos después sin embargo, un
ser diminuto de estatura avanzó de entre sus guardias, y extendió su mano en un
familiar gesto de saludo humano.
Los Shaltari eran ciertamente
extraños de contemplar. Con poco más de cuatro pies de altura, el embajador era
humanoide, y estaba cubierto de pies a cabeza con púas traslucientes de color
blanco. No vestía ropas a la manera humana, pero estaba cubierto de adornos
aparentemente decorativos, bastantes de los cuales serían posteriormente
entendidos como algo más que simple joyería. Tenía un par de enormes ojos
ovoides, de un azul penetrante, y se movía con una gracia serena casi
desconcertante de contemplar.
Afortunadamente, la comunicación
fue sencilla. De ella se desprendió que los Shaltari habían observado en
silencio a la humanidad durante siglos y, por ello, habían dominado todas las
lenguas humanas. El embajador habló con una voz profunda y andrógina, totalmente
libre de acento o imperfección, el arquetipo de la forma de hablar humana
perfecta y sin carácter. El lenguaje Shaltari nunca fue escuchado durante estas
primeras interacciones tempranas, ya que los alienígenas tuvieron mucho cuidado
hasta de hablar entre ellos en una manera claramente comprensible para los
humanos mientras se encontraron en su presencia.
La tecnología Shaltari estaba
avanzada a niveles inalcanzables para el entendimiento humano, y de hecho
muchos siguen comparándola con magia. Hacían uso extensivo de la teleportación,
y utilizaban una plétora de tecnologías incomprensibles. Muchos dispositivos
Shaltari parecían inicialmente decorativos, ocultando a menudo su verdadera
naturaleza tras su geométrica belleza.
Los Shaltari se mostraron
benevolentes inicialmente, y llevaron de la mano a los humanos durante sus
primeros pasos por la galaxia. Guiaron a la humanidad a una serie de mundos
exuberantes perfectamente adecuados a las necesidades humanas y muy próximos a
la Tierra (en términos y escala galácticos). Estos mundos fueron conocidos como
los Mundos Cuna y se convirtieron en modelos de la expansión humana en nuevos
territorios.
Durante estos años de interacción
pacífica, el conocimiento de los humanos acerca de los propios Shaltari fue
limitado. Se entendía que el grupo en contacto con los humanos era sólo uno de
una red de sociedades similares interconectadas a las que se referían
simplemente como las “Tribus”. Cada Tribu, aunque compartiendo la altamente
avanzada tecnología de su raza, era diversa a nivel cultural e ideológico. La Tribu
concreta en contacto con los humanos se describía a sí misma como “Los Amigos”,
ya que su nombre real sería físicamente imposible de expresar en el limitado
rango vocal de los humanos.
En su momento, sin embargo, quedó
claro que Los Amigos tuvieron sus propios motivos para guiar a la humanidad
hacia el cosmos. En los humanos, habían identificado una especie que podía
convertirse en un potente aliado contra otra Tribu Shaltari, con la que Los
Amigos estaban en guerra. Se hizo evidente que los Shaltari eran pocos, se
reproducían lentamente y tenían un miedo casi patológico por la muerte. Los
humanos, les parecía, serían excelentes soldados de a pie para sobrepasar a sus
enemigos haciendo prevalecer su número.
La alianza se rompió rápidamente,
ya que la gratitud de la humanidad no se extendía hasta meterse voluntariamente
en una guerra sangrienta como peones contra un enemigo tan obviamente superior
en tecnología. Desde ese momento, las dos razas han mantenido una relación
tensa y difícil de alianzas cambiantes, cayendo ocasionalmente en completo
conflicto. Sin ninguna de las dos razas queriendo ver una carnicería a grane
escala, estas batallas nunca han llegado a escalar hasta una guerra total.